HArquitectes

El estudio de arquitectura catalán HArquitectes ya había demostrado su interés por la conservación del patrimonio a través de la puesta en valor del envejecimiento de los materiales y de los estratos que éstos constituyen, como testigos de las diferentes épocas de la vida de un edificio. Fue el caso durante la creación de dos centros cívicos en Barcelona: integración de partes de la fachada existente en el Centre cívic Cristalleries Planell (2010-2016), y en segundo lugar, de fachadas, medianeras y algunos elementos estructurales en el Centre cívic Lleialtat Santsenca (2012-2017). Fue más adelante cuando se centró por completo en la reutilización de los materiales.

En primer lugar, ocurrió con el proyecto de la Casa 1413 (2014-2017), cuyos muros de carga, construidos mediante una técnica híbrida, mezclando tapial y mampostería ciclópea, integran piedras provenientes del antiguo muro perimetral de la finca donde se construyó el nuevo edificio. Más recientemente, en un proyecto de viviendas sociales en Palma de Mallorca, Habitatges socials 2104 (2021-2025), cabe destacar de nuevo la reutilización de la piedra, de una manera muy particular. Construido por encargo del Instituto Balear de la Vivienda (IBAVI), este conjunto de viviendas, destinadas principalmente a personas mayores, encaja perfectamente con la filosofía del promotor. En efecto, el IBAVI, a través de múltiples proyectos (como lo comentamos aquí), promueve la utilización de recursos locales, entre ellos, la posidonia o la piedra marés (nombre local con el que se conoce una arenisca típica de las islas Baleares), y también de materiales de segunda mano, siguiendo una lógica de urban mining. En el caso del proyecto de HArquitectes, cuya construcción se acabó en 2025, la piedra marés es la protagonista, aunque, ¡proveniente de la reutilización!

En el solar que tenía que ocupar el nuevo edificio se alzaba una antigua estructura a punto de ser demolida. Sin embargo, buena parte de sus materiales se reutilizaron in situ: la piedra marés, aunque también elementos de cubierta, cerámica u hormigón. Una vez seleccionados los materiales utilizables, se reutilizaron de dos maneras distintas. Primero, se integraron los elementos cerámicos y de hormigón en los cimientos y muros de la planta baja semisoterrada: se utilizaron 140 m³ de escombros. Este proceso que quizás se asemeja más bien al reciclaje, se complementó con un segundo procedimiento: la fabricación de alrededor de 3000 bloques de hormigón ciclópeo que integran la piedra marés, alcanzando un volumen de aproximadamente 160 m³. Los agregados de marés representan un 40% del volumen de los bloques, también compuestos por cal y cemento. Estos agregados pueden presentarse en forma de escombros grandes de hasta 30 cm, de grava o de arena. El proceso de fabricación paso por el recorte de una losa en bloques de diferentes tamaños.

Estos bloques son constituyentes de los muros de carga y de los tabiques de las viviendas, y permanecen visibles. El marés se convirtió por lo tanto en uno de los protagonistas del proyecto al inscribir este último en su contexto tanto geográfico como histórico. Los pasillos exteriores, que dan acceso a las viviendas, y los acabados de madera no alteran esa lectura de un edificio que parece sumamente coherente. Si bien el proceso de fabricación de hormigón ciclópeo que integra los escombros de un derribo no es nuevo, su utilización in situ y la coherencia en la aparente simplicidad de su implementación lo convierten en un modelo en su género. De hecho, el proyecto se expuso en el pabellón español de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025. Una vez más, la naturaleza circular del enfoque y el uso de recursos locales a través de la reutilización, estaban perfectamente acordes con el espíritu del pabellón.

Loggia Baseliana

El proyecto Loggia Baseliana fue construido dentro de la primera Architekturwoche Basel (AWB) en 2022, la bienal de arquitectura de la ciudad de Basilea en Suiza. La oficina de arquitectura y diseño isla, con sede en Mallorca y fundada por Marta Colón de Carvajal y Juan Palencia, es la autora de este pabellón que pretendía ser tanto un paseo urbano cubierto como un lugar de encuentro para acoger algunos de los eventos de la bienal. Además, fue un demostrador de arquitectura circular, ya que se realizó completamente con materiales de reutilización.

Los arquitectos tuvieron acceso a un catálogo realizado en colaboración con los expertos en reutilización de Zirkular, que recogía un conjunto de materiales procedentes de obras de rehabilitación o demoliciones de la región de Basilea. Se les confió la tarea de aprovechar este catálogo para la realización del pabellón. Esta limitación particular obligó a los arquitectos a trabajar de manera diferente, a utilizar un stock predefinido de materiales para reutilizar. El aspecto definitivo de la construcción efímera está, por tanto, en gran medida ligado a los materiales descubiertos por los autores del catálogo, tan variados como chapas o rejillas metálicas, puertas o ventanas, elementos de madera, losas de piedra, hormigón o incluso tubos de cartón.

El pabellón creado por isla, alineado a lo largo de sus 50m a las vías de tren de una antigua zona industrial, se dividió en cinco unidades, cada una de las cuales recurrió a diferentes materiales y soluciones constructivas. Las estructuras sucesivas hechas de diferentes tipos de madera, tubos de cartón o perfiles metálicos, se acompañaron de techos hechos de chapa metálica. El conjunto estaba formado por un suelo y un largo banco de madera, éste último constituido también por tubos o rejillas de acero.

Este demostrador de las posibilidades que ofrece la reutilización, llevó a los arquitectos de isla a presentar su trabajo en el pabellón español de la Bienal de Arquitectura de Venecia 2025, que cuestionaba el uso de recursos locales y de baja huella de carbono, dos características que poseen, en este caso, los materiales procedentes de la reutilización.

HouseEurope!

La iniciativa ciudadana europea HouseEurope!, apoyada por numerosos actores o instituciones, busca priorizar la renovación de los edificios existentes para que la demolición deje de ser la norma en un sector cuya huella ecológica sigue siendo colosal. Los argumentos son por lo tanto medioambientales, aunque también sociales, económicos y culturales. Si bien esta campaña se esfuerza por alcanzar algunos de nuestros objetivos climáticos, la creación de viviendas asequibles es otro de sus objetivos.

La reutilización se convierte en el instrumento imprescindible de la lógica de renovación: la reutilización de los propios edificios y estructuras, y además, de los materiales. Para ello, se formulan varias propuestas, como por ejemplo, la implementación de incentivos fiscales (exención del IVA) para la renovación y la reutilización, la adopción de normas europeas para evaluar el potencial de los edificios existentes, el uso de herramientas de análisis de ciclo de vida (ACV), o una financiación adaptada a este tipo de proyectos.

Para que la Comisión Europea considere esta iniciativa y proponga una nueva legislación, necesita reunir al menos un millón de firmas antes del 31 de enero de 2026, lamentablemente todavía estamos lejos de alcanzar esta meta.


Podéis encontrar más información sobre este tema aquí o aquí. Además, se puede leer este artículo ArchDaily. Además, la iniciativa ciudadana fue recientemente objeto de una conferencia en el Instituto de Arquitectura de Euskadi.

Construire – 2

En Boulogne-sur-Mer, la agencia CONSTRUIRE intervendrá en viviendas sociales, constituidas de pequeñas casas. En lugar de derruirlas, la ciudad decidió rehabilitarlas con fondos propios. La arquitecta Sophie Ricard intentó, viviendo en el barrio durante dos años, adaptar la rehabilitación de las casas a las situaciones individuales de cada habitante. Su trabajo comenzó con el diseño de un pequeño jardín, como manera de integrarse en el barrio y de encontrarse con los vecinos, empezando con los niños. Extraerán de entre los desechos de las obras colindantes para acondicionar invernaderos o un camino a través del jardín. Si bien la falta de medios ha llevado a esta solución, no ha sido difícil de aceptarla, ya que en el barrio varios habitantes tienen experiencia en la recuperación ya que trabajan como chatarreros. La obra, abierta a todos, debutó con el aislamiento exterior de las casas y continuó con la intervención en el interior. El área de la obra (la cité chantier), acondicionada en la casa contigua a la vivienda puesta a disposición de la arquitecta, se convertirá en lugar de encuentro. los obreros comían alrededor de una mesa fabricada con madera de palet por los niños del barrio. El largo diagnóstico y el tratamiento personalizado acordado a las diferentes casas desembocó en la redacción de sesenta licitaciones diferentes. El trabajo realizado sobre el color dará visibilidad a este enfoque individualizado.

Otro proyecto, realizado en Tourcoing, da continuidad a la idea de “reparar en lugar de reconstruir”. Todo ello manteniendo la presencia de los arquitectos en el lugar de la intervención, así como planteando un enfoque individualizado del trabajo a realizar en cada casa. Se trata de casa obreras de ladrillo, cuya demolición se evitó gracias al trabajo de la asociación Rase pas mon quartier. Aquí también habrá que unir las diferentes categorías de habitantes en torno a un mismo proyecto, crear “comunidad”, pero también “la diferenciación”. El taller eléctrico, un espacio sociocultural, será un punto de encuentro y servirá de permanencia arquitectónica. Más concretamente, el trabajo sobre el aislamiento y el revestimiento va acompañado de una reforma interna de las viviendas. Se pone en marcha una red de reutilización a escala del barrio para pequeños elementos como las baldosas. En efecto, las baldosas de cemento constituyen una parte esencial de la identidad de estas casas obreras. En una entrevista realizada para la obra “Matière Grise”, Patrick Bouchain detallaba lo siguiente sobre la red de reutilización: “Por lo tanto, se creó una casa-tienda en la que se puso todo lo que se desmontaba de otras viviendas. Sirvió para los contratistas, pero también para cualquier persona del barrio que podía venir a buscar en este lugar un grifo, un interruptor, un azulejo, una pieza de parquet, una contraventana, una ventana…”

En ambos casos, se trata de “construir de otra manera”, no trabajar para un habitante “medio” que vive en una vivienda “normalizada”, ni de “aplicar ciegamente modelos y estándares preestablecidos”. La consideración de las particularidades de cada uno es lo que ha permitido añadir a los diferentes proyectos esta segunda capa cultural y social de la que habla también Patrick Bouchain. Y la elección de la reutilización para acompañar este enfoque parece obvia. Reutilizar requiere un enfoque también específico, dependiente de cada material procedente de un stock heterogéneo. Pero ya sea la reutilización y el bricolaje que acompaña el trabajo de los obreros en Boulogne-sur-Mer o la red de reutilización establecida en Tourcoing, reutilizar no se convierte en el pretexto para cualquier gesto arquitectónico desconectado. En primer lugar, es una forma lógica de acompañar un proceso. Y la flexibilidad del enfoque de los arquitectos a veces se convierte también en flexibilidad en el diseño de futuras viviendas. Es el caso de las viviendas evolutivas de Beaumont, pequeño municipio rural, donde algunas partes de los edificios pueden ser acondicionados o transformados libremente por los habitantes, en un proceso que recuerda al de la agencia Elemental de Chile. El caso por caso se convierte en un elemento clave que favorece la autoconstrucción así como una posible reutilización a la escala de una vivienda. Este último proyecto como los dos precedentes, aunque no quieran ser demostradores de la reutilización como tal, se esfuerzan sin embargo, cada uno a su manera, de defender una concepción diferente de la arquitectura, ¡la misma que hará posible una futura generalización de la reutilización!


Los diferentes proyectos (Boulogne-sur-Mer, Tourcoing, Beaumont) descritos brevemente en este artículos, se explican con más detalle de manera más completa en la obra colectiva “Pas de toit sans toi”, publicado bajo la dirección de Patrick Bouchain en 2016 en Actes Sud, dentro de la colección L’Impensé. Las otras informaciones provienen de la entrevista realizada a Patrick Bouchain y reproducida en la obra “Matière Grise”, publicada en 2014 por el Pavillon de l’Arsenal bajo la dirección de Encore Heureux.

Construire – 1

El arquitecto francés Patrick Bouchain, del que ya os hemos hablado antes, se le conoce también por trabajar en la reconversión de edificios industriales en espacios culturales. El taller de arquitectura CONSTRUIRE, que fundó junto a Loïc Julienne, no se limita solo a estos proyectos. Sin embargo, son una parte importante de su trayectoria arquitectónica, que propone una visión anticonformista de la arquitectura. Su práctica se centra ante todo en el momento crucial de la fase de obra, haciendo participar a los diferentes profesionales en la evolución del proyecto e integrando una lógica de reutilización.

La primera reutilización es la de los propios edificios o de su estructura. Es el caso del Lieu Unique en Nantes, que ocupa los muros de la antigua fábrica LU para hacer un centro cultural, incluyendo una sala de espectáculos, espacios de exposición, un restaurante… El cambio del programa inicial de rehabilitación ha permitido, realizando lo estrictamente mínimo, reducir el presupuesto necesario. Estas intervenciones mínimas, dejan a la vista las diferentes etapas de la historia del lugar, la fábrica, el edificio abandonado y el centro cultural. El aspecto experimental del proyecto, la importancia de la obra, que se convierte en un verdadero acto cultural y en la que participan una multitud de actores, especialmente a través de una cabaña de obras, lugar de encuentro y documentación, le dará una verdadera dimensión pedagógica. La reutilización, llevada a cabo en la obra toma a su vez esta dimensión pedagógica, además de política, simbólica o estética, o simplemente de sentido común: reutilizar lo que se pueda, y preservar lo que ya sirve.

Algunos materiales reutilizados provienen del mismo edificio. Se trata por ejemplo de las placas de acero que formaban parte del suelo de la fábrica, donde las trazas de la antigua actividad del lugar están todavía visibles, de una mesa de oficina o de una escalera de emergencia proveniente de una anterior restructuración, o de los ladrillos recuperados en demoliciones parciales. A esta reutilización in situ hay que añadirle la de los restos de estas mismas demoliciones para crear una terraza en el borde del edificio. Además, se hizo un llamamiento a los artesanos que participaron en el proyecto para que aportaran materiales que pudieran ser reutilizados. Muchos son restos, de excedentes o son materiales desclasificados porque se consideran no conformes. Profesionales externos a la obra acabaron también contribuyendo en esta búsqueda de materiales. Piezas de madera proveniente de barcos que iban a ir al desguace, así como madera de demolición recubren la pasarela que forma el perímetro de la sala de espectáculo. La barra y las sillas del restaurante proceden de donaciones. Detrás del edificio y de la sala de espectáculos, se creó el Grenier su Siècle, una colección monumental donde se guardan en recipientes metálicos sellados objetos donados por los habitantes. Este espacio cerrado está destinado a ser abierto en 2100, es decir, un siglo después de su creación. Los toneles o las cajas metálicas que contienen los objetos son también donaciones. El vidrio que reviste la fachada del Grenier du Siècle es también reutilizada. Las diferentes piezas utilizadas habían sido anteriormente rechazadas por la reglamentación. Para poder integrar estos materiales, la fachada y el patchwork de vidrio de reutilización han sido declarados obras de arte. Barriles cortados por herreros malienses especializados en el reciclaje de nuestros desechos se integraron en el techo de la sala de espectáculos como aislamiento acústico. Para poder traerlos a Francia, del mismo modo que la fachada de vidrio, tuvieron que ser denominados obras de arte. Tablas hechas con los restos de madera restante de la fabricación de piraguas y cosidos entre ellos por los mismos artesanos formaron parte del proyecto, a modo de paneles para el restaurante.

Siguiendo la misma lógica, el estudio llevará a cabo otros proyectos de reconversión de antiguos edificios industriales, como Le Magasin en Grenoble, La Condition Publique en Roubaix o Le Channel en Calais. Patrick Bouchain y el estudio CONSTRUIRE se dedican a su vez a la construcción de edificios nuevos, sin dejar de lado su interés por la reutilización. Así, en la Academie Fratellini en Saint-Denis, un centro de arte y de formación en artes circenses, se recuperó madera procedente de los jardines del castillo de Versailles, donde numerosos árboles habían caído debido a una tormenta. La madera se integró prácticamente en la estructura de las gradas de la sala de espectáculos, sobredimensionando las secciones de la madera inicialmente previstas. El revestimiento exterior se realizó mediante chapas metálicas onduladas provenientes de un centro comercial donde fueron rechazadas porque el color era no conforme. Estas fueron solapadas para esconder los agujeros de la colocación inicial. Además se pintaron parcialmente para evitar que se roñaran en las zonas de corte. La reutilización y la colocación por solape llevados a cabo, así como las líneas de pintura antióxido, dan lugar a un ensamblaje aleatorio y componen la peculiaridad del proyecto.

Patrick Bouchain y Loïc Julienne participaron además, junto con Sonia Vu y ConstructLab, en la construcción de una sala de fiestas para una Universidad Popular en Argentan. Esta, denominada Le Manable, está realizada principalmente de materiales de recuperación. Otros proyectos del estudio, aunque no estén realizados necesariamente con materiales procedentes de la reutilización, dado su carácter efímero o móvil, integran o incitan a la deconstrucción y la reutilización. Es el caso de los museos itinerantes o efímeros, como el Centre Pompidou Mobile, que ha viajado entre varias ciudades francesas, o como las Étincelles du Palais de la découverte, una versión temporal – destinada a ser reutilizada- de un museo parisino, actualmente en obras. Es el caso también de salas de espectáculos bajo carpa, como La Volière, Le Centaure o Le Caravansérail.


Algunos proyectos (Le Lieu Unique, L’Académie Fratellini) descritos en este artículo, se describen de manera más concisa en las obras “Le Lieu Unique –Le chantier, un acte culturel / Nantes” de Christophe Catsaros, publicado bajo la dirección de Patrick Bouchain en 2006 de la mano de Actes Sud, dentro de la colección L’impensé, así como “L’Académie Fratellini – Le cirque de plain-pied / Saint-Denis” de Coline Serreau et Charlotte Erlih, publicado en 2008 dentro de la misma editorial y colección. Otra información proviene de la entrevista realizada a Patrick Bouchain y reproducida en el libro “Matière Grise”, publicado en 2014 por el Pavillon de l’Arsenal bajo la dirección de Encore Heureux.

Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular

Si analizamos la ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, ¿qué descubrimos sobre la reutilización? Algunas cosas que ya conocemos y otras más novedosas, aunque no estén todavía acompañadas del arsenal de medidas prácticas para poder desarrollarlas al completo.

Primero, recordemos que la ley (artículo 2) marca una diferencia clara entre preparación para la reutilización y reutilización, tratándose en un caso de una operación de valorización de desechos y en el otro no, como lo esclarecen las siguientes definiciones (algunas de las cuáles ya os hemos presentado, aquí o aquí):

«Preparación para la reutilización»: la operación de valorización consistente en la comprobación, limpieza o reparación, mediante la cual productos o componentes de productos que se hayan convertido en residuos se preparan para que puedan reutilizarse sin ninguna otra transformación previa y dejen de ser considerados residuos si cumplen las normas de producto aplicables de tipo técnico y de consumo.

artículo 2 – y)

«Reutilización»: cualquier operación mediante la cual productos o componentes de productos que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos.

artículo 2 – aw)

Esta diferencia entre desechos y recursos sigue siendo primordial y recalca la importancia de las estrategias de prevención que incluyen la reutilización. La prevención, de hecho, se define de la siguiente manera:

«Prevención»: conjunto de medidas adoptadas en la fase de concepción y diseño, de producción, de distribución y de consumo de una sustancia, material o producto, para reducir:

1.º La cantidad de residuo, incluso mediante la reutilización de los productos o el alargamiento de la vida útil de los productos.

artículo 2 – z)

A recalcar, que la prevención se concibe tanto en la fase de concepción (recordemos la idea del DfD) como durante la vida útil. De todos modos, la reutilización, concebida como una de las medidas preventivas, es parte del peldaño más alto de la jerarquía de tratamiento de residuos, definida más adelante en el artículo 8, del que ya os hemos hablado y que recordamos aquí:

a) Prevención, b) preparación para la reutilización, c) reciclado, d) otro tipo de valorización, incluida la valorización energética y e) eliminación.

artículo 8 – 1.

En el artículo 18, se detallan aquellas medidas de prevención. Una vez más resalta la importancia de trabajar en la fase de concepción tanto como durante y al final de la vida útil:

Fomentar el diseño, la fabricación y el uso de productos que sean eficientes en el uso de recursos, duraderos y fiables (también en términos de vida útil y ausencia de obsolescencia prematura), reparables, reutilizables y actualizables.

artículo 18 – 1. b)

Fomentar la reutilización de los productos y componentes de productos, entre otros, mediante donación, y la implantación de sistemas que promuevan actividades de reparación, reutilización y actualización, en particular para los aparatos eléctricos y electrónicos, pilas y acumuladores, textiles y muebles, envases y materiales y productos de construcción.

artículo 18 – 1. d)

Reducir la generación de residuos en la producción industrial, en la fabricación, en la extracción de minerales y en la construcción y demolición, tomando en consideración las mejores técnicas disponibles y las buenas prácticas ambientales.

artículo 18 – 1. f)

Aunque la ley marca unos objetivos generales de reducción de desechos – en 2025, un 13 % respecto a los generados en 2010, y en 2030, un 15 % respecto a los generados en 2010 (artículo 17) – es más específica tratándose del sector de la construcción (artículo 26):

La cantidad de residuos no peligrosos de construcción y demolición destinados a la preparación para la reutilización, el reciclado y otra valorización de materiales, incluidas las operaciones de relleno, con exclusión de los materiales en estado natural definidos en la categoría 17 05 04 de la lista de residuos, deberá alcanzar como mínimo el 70% en peso de los producidos.

artículo 26 – 1. b)

Sin embargo, estos objetivos no abarcan las medidas de prevención y los residuos tratados lo son a menudo en operaciones de relleno que implican una pérdida importante de valor. El artículo 30, en cambio, sobre residuos de construcción y demolición, nos parece especialmente interesante. Además de la clasificación por fracciones destinadas al reciclaje, subraya en el punto 2 la necesidad de clasificar los elementos susceptibles de ser reutilizados:

A partir del 1 de julio de 2022, los residuos de la construcción y demolición no peligrosos deberán ser clasificados en, al menos, las siguientes fracciones: madera, fracciones de minerales (hormigón, ladrillos, azulejos, cerámica y piedra), metales, vidrio, plástico y yeso. Asimismo, se clasificarán aquellos elementos susceptibles de ser reutilizados tales como tejas, sanitarios o elementos estructurales. Esta clasificación se realizará de forma preferente en el lugar de generación de los residuos y sin perjuicio del resto de residuos que ya tienen establecida una recogida separada obligatoria.

artículo 30 – 2.

En el siguiente punto, se añade:

La demolición se llevará a cabo preferiblemente de forma selectiva, y con carácter obligatorio a partir del 1 de enero de 2024, garantizando la retirada de, al menos, las fracciones de materiales indicadas en el apartado anterior, previo estudio que identifique las cantidades que se prevé generar de cada fracción, cuando no exista obligación de disponer de un estudio de gestión de residuos y prevea el tratamiento de estos según la jerarquía establecida en el artículo 8.

artículo 30 – 3.

No se especifican, sin embargo, las condiciones prácticas de aquella clasificación de los elementos susceptibles de ser reutilizados ni se fijan objetivos claros. Sin ello, es probable que se privilegié la solución del reciclaje cuyo sector es más estructurado, aunque sea inferior en la jerarquía establecida.

Acabamos con unas medidas interesantes, la de requisitos de ecodiseño y de libros digitales de materiales empleados en las nuevas obras de construcción:

Para facilitar lo anterior, se establecerá reglamentariamente la obligación de disponer de libros digitales de materiales empleados en las nuevas obras de construcción, de conformidad con lo que se establezca a nivel de la Unión Europea en el ámbito de la economía circular. Asimismo, se establecerán requisitos de ecodiseño para los proyectos de construcción y edificación.

artículo 30 – 3.

Recetas Urbanas: Cañada Real

A través de este blog hemos intentado poner en evidencia el hecho de que la reutilización de los materiales de construcción, sólo tendrá sentido si se acompaña de un profundo cambio en nuestra manera de encarar la arquitectura y la construcción en general. A este respecto, los proyectos llevados a cabo por Recetas Urbanas, hacen de la reutilización una herramienta al servicio en primer lugar de los valores que defienden, más que un objetivo en sí mismo. El proyecto del centro socio-comunitario de la Cañada Real, inaugurado en 2019, ilustra este aspecto del trabajo de los arquitectos. Más de la mitad de los materiales utilizados son de reutilización y un video publicado en 2020 da testimonio de la implicación de la comunidad local y es un buen recordatorio de que los proyectos de arquitectura deben ser ante todo proyectos sociales.

La Cañada Real es el nombre dado a una serie de construcciones ilegales, instaladas a lo largo del trazado de una antigua carretera de trashumancia (la Cañada Real Galiana) que atraviesa la Comunidad de Madrid. Esta calle de varios kilómetros de largo alberga una población creciente en condiciones precarias. El centro socio-comunitario responde, en parte, a la necesidad acuciante de infraestructuras. Promovido por el Ayuntamiento de Madrid a través de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo, el proyecto cuenta inicialmente con muy pocas cláusulas sociales. Son los arquitectos de Recetas Urbanas los que harán de ello una verdadera experiencia de participación ciudadana, fruto de un trabajo de puerta a puerta y de visita de las viviendas, de diferentes centros educativos y asociaciones o entidades sociales, así como de un centro penitenciario, para conocer a los habitantes. Además de los miembros de la comunidad, en este proyecto de autoconstrucción participan numerosos voluntarios procedentes de universidades, entre otros. De esta manera se prefabrican los elementos y los módulos (suelos, paredes, ventanas, cerchas, cubierta) en diferentes puntos de Madrid, que después se ensamblan en su ubicación final. El trabajo voluntario y la reutilización de los materiales, han permitido aumentar la superficie construida de 25% sin modificar el presupuesto.

En lo que se refiere más concretamente a la reutilización, los materiales proceden principalmente de proyectos anteriores, así como de almacenes municipales. El proyecto efímero de un espacio de creación Habitar el Aire (Naves Matadero – Centro Internacional de Artes Vivas) realizado en 2018 por Recetas Urbanas proporcionó una buena parte de los materiales necesarios para la construcción del espacio de trabajo multifuncional de la Cañada Real. En cuanto a los materiales recuperados en los almacenes públicos, se trata de andamios transformados en escaleras o sillas cuyo uso ha sido modificado. ¡Una vez colocados en la fachada del edificio, se convierten en un excelente parasol!


Aquí se puede ver un artículo sobre este tema, publicado en El Pais en 2021.

Recetas Urbanas

Si hay de una oficina de arquitectura que trabaja en el campo de la reutilización de los materiales de construcción en España, desde hace muchos años, es Recetas Urbanas, fundada por Santiago Cirujeda en el 2003, acompañado un poco más tarde por Alice Attout. Sin embargo, al igual que otros arquitectos interesados en la reutilización, no hacen de esta su única preocupación: para ellos la reutilización está al servicio de la participación ciudadana, como herramienta de aprendizaje y de educación. Conocida por sus intervenciones urbanas o sus arquitecturas efímeras, el trabajo de Recetas Urbanas va más allá del simple gesto arquitectónico. Todo ello, llevando a cabo una verdadera reflexión de fondo sobre los materiales, su reutilización – su reuso – y sobre la manera de transformar nuestras prácticas arquitectónicas. El equipo resume los años de experiencia con la reutilización, en un video publicado en 2022. Esté es un resumen del estado actual, basado en una sólida experiencia sobre el terreno, que ha visto la reutilización de los materiales de construcción a través de una cincuentena de proyectos, con un valor estimado de 2 000 000 euros. Este balance, más que positivo, pone también en evidencia el camino que queda por recorrer para que la reutilización ocupe el lugar que merece, recordándonos que los principios de la economía circular tienen que ir más allá de las buenas intenciones, para sobre todo aplicarlas.

A través de varios proyectos de auto-construcción en los que participan muchos voluntarios, la atención de los arquitectos se centra en la reutilización en el momento de la construcción, insistiendo en el hecho de que la integración de tales materiales modifica su enfoque del proyecto, pero también tienen en cuenta el destino de su construcción, una vez que llega al final del ciclo de vida. Por lo tanto, se realiza un doble trabajo: un trabajo de búsqueda de materiales de segunda mano, pero también un trabajo de reutilización de materiales de sus propios proyectos, y a veces de estructuras enteras, lo que requiere elegir opciones constructivas adaptadas. De esta manera, los materiales reutilizados provienen de compras de segunda mano, desmontajes de antiguos proyectos, donaciones o cesiones públicas y privadas, dando lugar a contratos de gestión supervisados. La importancia de recursos públicos, sobre todo a través de almacenes municipales, parece indispensable.

Como ejemplo, el video publicado por Recetas Urbanas en el que se muestra una tasa de reutilización del 85% en el proyecto La Escuela Crece (Madrid, 2016), del 75% en el proyecto Proyectalab (Benicassim, 2011) o del 90% de reutilización en el caso del proyecto Aula Abierta de Granada (2007). Este último proyecto fue además, desmontado y reutilizado en Sevilla en el 2012. Aula Abierta Sevilla es parte integrante del proyecto La Carpa, un espacio socio-cultural iniciado en Sevilla y destinado a acoger una escuela de circo y diversos colectivos, que llevan a cabo acciones de finalidad social y cultural. La mayoría de las diferentes estructuras que componen La Carpa son construidas mayormente con materiales reutilizados, sobre todo de antiguos proyectos desmontados y reutilizados, como por ejemplo Aula Abierta y también una de sus famosas Arañas.

Sobre los proyectos Aula Abierta de Granada y Sevilla, así como de la Escuela Crece de Madrid, ya os habíamos hablado en un artículo anterior, poniendo en evidencia la implicación de Recetas urbanas con los estudiantes de las escuelas superiores. De manera más general, bajo el nombre de Aula abierta, Recetas Urbanas agrupa una serie de proyectos reversibles que implican además a la comunidad escolar. Estos proyectos participativos y a menudo autoconstruidos, nacidos de la experiencia inicial de Granada con el colectivo AAABIERTA, utilizan soluciones constructivas haciendo uso de materiales reutilizados. Esta atención particular en la enseñanza, lleva a los arquitectos a realizar una veintena de proyectos en este sentido, en todo tipo de establecimientos escolares. En 2021 se publicó un dossier sobre este tema.

Recientemente, en 2023, dentro del festival Concéntrico, La Rebelión del Crazy Army, recurrió a estudiantes y profesores de un instituto de Logroño para construir las estructuras temporales que “asediarían” el centro educativo reconectándolo con el espacio público. Las vigas y los paneles de madera utilizados durante la construcción las reutilizará la asociación La Kalle de Vallecas. Se trata de proyectos diferentes que siguen una misma lógica. Otro ejemplo en este caso en Cataluña: dentro de las celebraciones del tricentenario de Barcelona, en 2014, la fundación Enric Miralles era el encargado de la coordinación de 6 instalaciones temporales diseminadas por la ciudad, el proyecto BCN RE.SET. Recetas Urbanas elaboró una proposición para la reutilización de los materiales de las diferentes instalaciones al final de su vida útil (sobre este tema, ver un artículo de El País disponible aquí). Estas fueron reutilizadas por Recetas Urbanas y otros colectivos como Straddle3 en diferentes proyectos, sobre todo en entornos escolares. Siguiendo siempre la lógica de la puesta en circulación de materiales, Recetas Urbanas participa, como Straddle3, en la puesta en marcha de una plataforma de reutilización y de redistribución de recursos, llamada GRRR (Gestión para la Reutilización y Redistribución de Recursos). Se trata de un proyecto de Arquitecturas Colectivas (AA.CC.), red internacional de colectivos que defienden valores comunes, en el que participa Recetas Urbanas. El colectivo M-etxea de San Sebastián, por ejemplo, ha hecho uso de esta plataforma.

Por último, merece la pena destacar el aspecto legal de estos proyectos. Recetas Urbanas clasifica sus intervenciones desde un punto de vista jurídico: intervenciones ilegales, legales y a-legales. Esta última categoría investiga los vacíos legales para poder actuar. La comparación con la reutilización de los materiales es interesante. La utilización de materiales de segunda mano podría también corresponder a estas tres categorías. En algunos casos, reutilizar parece imposible debido a razones jurídicas, y otras veces parece posible. Entre estas dos opciones, hay una gran zona gris y numerosos proyectos intentan aprovecharla. La existencia de estos vacíos legales, así como la imposibilidad legal, a veces, de utilizar tales materiales, demuestra el trabajo legislativo que queda por realizar para que la reutilización sea plenamente accesible.

Label

Las certificaciones son habituales en el ámbito medioambiental y algunos de ellos, ya sean públicos o privados, pueden incluir también la reutilización de los materiales de construcción. A nivel internacional, las distintas certificaciones HQE™ (High Quality Environmental) de origen francés, la británica BREEAM® (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) o la estadounidense LEED® (Leadership in Energy and Environmental Design) parecen ser las más conocidas. Algunos labels pretenden, por ejemplo, tener en cuenta más específicamente el carácter circular o resaltar una huella de carbono reducida. Al respecto, la reutilización es una opción especialmente interesante. La obtención de dicho certificado entra generalmente dentro de un proceso voluntario, con el fin de reflejar determinadas prestaciones de un edificio o de un material que superan los requisitos mínimos establecidos por la normativa. A menudo se trata de una cuestión de confianza y reconocimiento que ayuda a reforzar la visibilidad de un proyecto. También existen certificados que están evolucionando hacia algo que tenga carácter obligatorio. Es el caso del certificado experimental francés E+C-, lanzado en 2016 para prefigurar el Reglamento Medioambiental 2020 (RE2020), y cuyo ámbito de actuación es, en particular, acreditar la huella de carbono de un edificio, usando herramientas de ACV. Este reglamento, como ya os explicamos aquí, utiliza un método de cálculo en el que el impacto de los materiales reutilizados en la huella de carbono se considera nulo, ¡lo que hace que esta solución sea muy ventajosa!

La mayoría de los certificados medioambientales no se aplican exclusivamente a la reutilización, pero existen algunos que se han creado con el objetivo específico de promoverla. Este es el caso del reciente label CircoLab® en Francia. Este último, gracias a una comparación del impacto medioambiental de productos reutilizados con sus equivalentes nuevos, permite expedir un certificado de rendimiento de varios niveles. Más antiguo, el label Truly Reclaimed fue creado por Salvo en Inglaterra y desarrollado como parte del proyecto europeo FCRBE (Interreg NWE). Aunque también defiende la reutilización, tiene un objetivo diferente: proteger los materiales realmente resultantes de una reutilización, distinguiéndolos de las imitaciones. En definitiva, esto hace que el proceso de reutilización sea más visible y lo promueve.

“Building Materials and the Climate”

El informe “Building Materials and the Climate: Constructing a New Future”, elaborado en 2023 por el United Nations Environment Programme y el Yale Center for Ecosystems + Architecture, en el marco de la Alianza Global para la Edificación y la Construcción (GlobalABC), nos recuerda, una vez más, que el sector de la construcción es el responsable del 37% de las emisiones de gas de efecto invernadero y que urge acelerar su descarbonización (como ya lo comentámos aquí y aquí). Esto implica, no sólo una reducción de la energía y del carbono operativo, sino también una reducción de la energía y del carbono gris. Tener un enfoque que abarque el ciclo de vida completo del edificio, en particular a través de herramientas de ACV, parece la única manera para una descarbonización real del sector. Se trata también de evitar la extracción de nuevas materias primas y de reducir la producción de desechos, haciendo con menos dentro de la lógica de la economía circular.

El objetivo principal sigue siendo ampliar la vida útil de los edificios y de sus componentes, dando prioridad a la renovación (reducción de las emisiones de GEI de entre 50% y 75%) y a estrategias de “design for disassembly” para las construcciones nuevas (reducción de las emisiones de GEI de entre 10% y 50%). Además, hace especial hincapié en la deconstrucción selectiva y la reutilización de los materiales. Sobre este tema, el informe insiste en la necesaria estructuración de un sector especializado potencialmente creador de empleo. Por otro lado, reafirma la necesidad de un apoyo, tanto financiero como legislativo:

“A new supply-and-demand model is needed, with new enterprises that allow for the careful dismantling of buildings and for the storing, preparation and maintenance of second-cycle materials for resale that will enable circular economies while providing job opportunities.”

p. xi

“Efforts by individual stakeholders to improve decarbonisation outcomes will not succeed unless they are supported by policy and finance across the different phases of the building process.”

p. xi

Según el informe, reducir la extracción de nuevas materias primas, reutilizando materiales, tiene como otra ventaja la reducción de las enfermedades relacionadas con cierto tipo de trabajos:

“Reducing raw material extraction and harvesting through recycling and re-use may also mitigate social ills such as forced labour upstream in the supply chain.”

p. xiv

El informe cita varios estudios en los que una deconstrucción selectiva, combinada con la reutilización y el reciclaje, permitió una reducción de las emisiones de GEI de entre 59% y 70% (p.20). Sin embargo, el texto es a menudo ambiguo a la hora de diferenciar reutilización y reciclaje, presentando las dos operaciones como equivalentes o sin hacer una distinción clara entre ambos. Pero reconoce (tal y como os explicamos en un articulo anterior) que el reciclaje conduce con demasiada frecuencia a la creación de un producto de valor inferior:

“In a circular economy paradigm of “re-use, repair, recycle,” where waste is eliminated, the practice of recycling or downcycling becomes a last resort, as it typically results in a product of lesser value.”

p. 24

Además, el informe emite una serie de recomendaciones con el fin de adaptar normas y estándares, promoviendo la utilización del ACV desde la etapa del diseño, así como un enfoque circular, incluyendo la reutilización y la creación o estructuración de un sector especializado:

“Adopt renovation policies that encourage the diversion of end-of-life material for recovery and recycling, promote regulation and measuring of whole building life-cycle carbon emissions, incorporate design for disassembly, and provide quality long-lasting material assemblies in retrofit solutions.”

p. 83

“Incentivise a marketplace for material re-use and develop standards to ensure the quality and efficacy for their use, in order to provide assurance to actors in the building sector.”

p. 83

Si este informe nos trae al fin y al cabo pocas novedades, tiene la ventaja de difundir una vez más, y a gran escala, la idea de que el sector de la construcción necesita un cambio urgente. Y también nos recuerda que la reutilización de los materiales es una de las claves para lograrlo.


Los datos presentados en el artículo, así como las citas en inglés, provienen todos del informe – United Nations Environment Programme (2023). Building Materials and the Climate: Constructing a New Future. Nairobi.