Permis de faire

En la arquitectura, el uso de materiales de reutilización corresponde a menudo a una forma de experimentación, tanto desde un punto de vista técnico cómo creativo. El aspecto legal de estas experimentaciones puede convertirse en algunos casos en freno para la reutilización. Sobre este tema, y desde hace algunos años, las cosas empiezan a moverse en Francia.

El « Permis de Faire » (Licencia para Hacer), iniciado por el arquitecto- constructor Patrick Bouchain (ver este artículo sobre él en El País o en El Mundo), fue llevado por primera vez de manera experimental a los textos legales. El artículo n°88 de la ley LCAP (2016) autorizaba a las entidades públicas a derogar ciertas normas de construcción, fijadas por texto legal de 2017 (Décret n° 2017-1044 du 10 mai 2017) con la condición de alcanzar objetivos similares. Esto concernía sobre todo a los materiales y su reutilización.

Más tarde un nuevo texto amplió el dispositivo puesto en marcha. El artículo n°49 de la ley ESSOC (2018) introducía el « Permis d’expérimenter » (Licencia para experimentar), a través de dos ordenanzas. La primera (Ordonnance n° 2018-937 du 30 octobre 2018) extiende el dispositivo inicial a otros campos de experimentación y a todos los promotores. Una segunda ordenanza (Ordonnance n° 2020-71 du 29 janvier 2020) consolida estas experimentaciones reescribiendo el Code de la construction et de l’habitation (CCH). Con un espíritu innovador, tanto arquitectónico como técnico, la “regla de recursos” mediante el uso de las normas es sustituida por la “regla de objetivos y de resultados a alcanzar” a través del principio de solución de efectos equivalentes. El control de la operación se realiza mediante un organismo independiente. Por lo tanto, en el ámbito de la reutilización, los materiales ya no tienen que corresponder a una serie de normas cuando se exige, sino más bien deben de poder aportar resultados equivalentes a los previstos por dichas normas. Deben demostrar por otra parte el carácter innovador de dichos resultados.

La ley ELAN (2018) introducía por su parte el principio del « Permis d’innover » (Licencia para innovar), ligeramente diferente, porque se refiere a las zonas geográficas especiales de algunas grandes operaciones. Validado por las autoridades públicas, permite innovar en la construcción, así como en el urbanismo.

Aunque parezca que todas estas medidas se superponen, es importante destacar que la idea original de la Licencia para Hacer buscaba la simplificación y el interés general, y que actualemente se halla de manera muy parcial en todas estas versiones. Permiten derogar ciertas reglas, pero se instauran otras para demostrar la innovación y los efectos equivalentes. Además, resulta difícil saber en qué medida los promotores que lo deseen podrán permitirse emprender gestiones que siguen siendo complicadas y costosas. Afortunadamente el campo de la reutilización no ha esperado a la llegada de ese nuevo arsenal legislativo para adaptarse a las normas existentes e imaginar soluciones alternativas. La experiencia nos dirá si estos textos de ley han facilitado verdaderos avances. Por el momento podemos afirmar que han permitido entreabrir una nueva puerta, encarar proyectos de arquitectura de otra manera y fomentar el interés por los materiales y su reutilización.

Carbon footprint

El cálculo de la huella de carbono busca medir el impacto de una actividad humana sobre el medio ambiente a través de los gases de efecto invernadero (GEI) directos o indirectos que esta genera, siguiendo un enfoque similar al de un análisis de ciclo de vida (ACV). Estas emisiones, responsables del desajuste climático, se expresan en equivalentes CO2 (CO2-eq). Este cálculo permite sacar a la luz algunas situaciones problemáticas y encarar posibles ahorros.

Aunque no es siempre fácil de entender las cifras sobre la huella de carbono de algunos materiales o proyectos y las posibles pistas de ahorro de GEI ligados a la reutilización, es aún más complicado comprender a qué corresponden esas cantidades. Si bien el ahorro de CO2 es en cualquier caso interesante, siempre que no implique una transferencia de impacto, ¿qué representa exactamente 0,5kg de CO2 por cada ladrillo reutilizado en el proyecto REBRICK? ¿Qué representan las 25t de CO2 economizadas en la Grande Halle de Colombelles o los 500t de CO2-eq del proyecto K 118? Sin llegar a cuestionar el método de cálculo para la obtención de estos valores, nos gustaría expresar estas cantidades en términos más concretos.

La herramienta de cálculo creada por la EPA (United States Environmental Protection Agency) nos enseña que 0,5kg de CO2 equivalen a aproximadamente 2km en coche o a 60 recargas de smartphone. Otra herramienta de cálculo desarrollada por la ADEME (Agence de la transition écologique) en Francia llamada monconvertisseurco2 nos muestra que 25t de CO2 representan 245 000km en avión por pasajero, es decir alrededor de 6 vueltas a la tierra, y que 500t de CO2-eq corresponden a un total de 70 años de calefacción de una vivienda media.

Quienes quieran evaluar su huella de carbono y plantearse posibles medidas de ahorro, pueden acceder aquí, o aquí. Eurostat señala que la huella de carbono anual por habitante europeo se eleva a 7t de CO2, en disminución respecto a los años precedentes!

Assemble – 2

La experiencia de la producción de baldosas artesanales de hormigón presentada en la primera parte del articulo no es la única de este tipo desarrollada por Assemble.  En el seno del Granby Workshop en Liverpool, el colectivo lleva a cabo numerosos proyectos y experimentaciones en colaboración con artistas y artesanos locales y habitantes del barrio. Esta empresa social instruye sobre la fabricación de productos artesanales e incentiva el empleo y la creatividad. Forma parte de un proyecto comunitario de rehabilitación del distrito de Granby, Granby Four Streets, fuertemente dañado por las demoliciones en las que sobrevivieron cuatro calles de casas medianeras de la época victoriana. El proyecto está desarrollado por los habitantes mediante un Community Land Trust, el Granby Four Streets CLT, y su objetivo es facilitar a los habitantes algunas de las casas abandonadas. En este contexto, Assemble participó en la transformación de dos inmuebles de vivienda en un jardín de invierno compartido (Granby Winter Garden), en la remodelación de varias casas (10 Houses on Cairns Street), así como en la creación del Granby Workshop.

Los primeros productos realizados por el Granby Workshop fueron destinados a las casas en proceso de renovación: azulejos de baño, pomos de puertas, mantos de chimenea… Otros fueron puestos en venta en la página del taller y los beneficios fueron utilizados en las reconstrucciones. Con un enfoque a medio camino entre la reutilización y el reciclaje, los materiales utilizados son locales y principalmente provenientes de inmuebles de vivienda abandonados. Los pedazos de ladrillo, de pizarras o de piedras fueron moldeados con arena y cemento, pulidos y luego transformados en un conjunto de objetos. Los ladrillos y los pedazos de madera sirvieron además a la creación de motivos para telas.

Esta serie de experiencias llevó a Assemble y al Granby Workshop a la producción de azulejos y baldosas para el pabellón central de la Bienal de Arquitectura de Venecia (16a Exposición Internacional de Arquitectura) en 2018. La instalación de miles de baldosas de cerámicas artesanales se presentó bajo el nombre de The Factory Floor. El método de fabricación de las baldosas reinvento una técnica tradicional (encaustic clay tiles): las baldosas de arcilla no estaban esmaltadas y el color y el motivo visibles en la superficie estaban formados en la masa, combinando aleatoriamente pedazos de arcilla de diferentes colores en un molde a alta presión. Este método los vuelve extremadamente resistentes, pudiendo utilizarlos en los muros o suelos, en interior como en exterior, y facilita su desmontaje y reutilización, como fue el caso al final de la Bienal. Las baldosas fueron desmontadas y reutilizadas en un jardín abierto al público en Venecia (Laguna Viva).

La atracción de Assemble por la fabricación artesanal de objetos y materiales que forman nuestro entorno construido está visible a través de numerosos proyectos y exposiciones. La «simpatía de las cosas», copiando el título del documental radiofónico presentado por el colectivo y producido por la BBC (The Sympathy of Things), el apego por el trabajo y la herencia social y cultural que representan, puede que sea una de las claves que nos permitirá salir del circulo vicioso del usar y tirar, llevándonos a su conservación y a su reutilización!

Assemble – 1

Colectivo inglés que se define a sí mismo a medio camino entre el arte, el diseño y la arquitectura, para Assemble la reutilización no es necesariamente su principal preocupación. Sin embargo, es una herramienta importante al servicio de la práctica social, cooperativa y democrática donde la investigación, la autoconstrucción y la formación junto a las técnicas artesanales y tradicionales ostentan un lugar privilegiado.

Fundado en 2010 para llevar a cabo un primer proyecto, manifiestan desde el principio su interés por una reutilización concreta, la de los propios edificios. El proyecto The Cineroleum ocupa una estación de servicio londinense en desuso como una reflexión sobre el destino de estas infraestructuras en el Reino Unido. El lugar fue transformado en un cine efímero, una especie de prototipo experimental rodeado de una membrana que baja y sube a estilo de un telón de escenario. En él se reutilizaron numerosos materiales: mesas y sillas de escuela de formica, tablas de andamios para realizar los asientos plegables… Autoconstruido por varios voluntarios con la ayuda de guías prácticas redactadas durante el proyecto, The Cineroleum es la celebración de la experiencia social tanto del cine como del proceso de experimentación hacía la transformación del lugar.

Más tarde, Assemble llevará a cabo otros proyectos de gran carácter social y cultural, a menudo efímeros y donde la reutilización sigue jugando un papel importante. En Londres el OTO Project Space es un espacio polivalente ligado a la sala de música Cafe OTO. Situado en una parcela abandonada, la construcción fue realizada mayormente con los escombros presentes en el lugar. Los cascotes de demolición se utilizaronn como materia prima, juntándolos con la tierra y los escombros en sacos, comprimidos por los voluntarios para obtener nuevos elementos constructivos que se unían como si fuera mampuesto. El revestimiento, también realizado a base de escombros, y la cubierta de madera completaban el conjunto. Este modo constructivo, más cercano al reciclaje que a la reutilización propiamente dicha, marca una fuerte voluntad de utilización de materiales locales y de reducción de desechos, revisitando la tradición inglesa de fabricación de ladrillos a base de arcilla.

Otra característica de estos proyectos efímeros es la redistribución de los elementos que los constituyen. Las técnicas de montaje permiten a menudo la reutilización posterior. Es el caso de los bloques de madera que conforman la fachada del proyecto Folly for a Flyover, reutilizadas para crear nuevos espacios de juego y de plantaciones de una escuela primaria. Es también el caso del proyecto Yardhouse que integra su futuro desmontaje desde la concepción. Construido por Assemble en el seno de los Sugarhouse Studios, une experiencia arquitectural y urbanística temporal y transitoria llevada a cabo en colaboración con la London Legacy Development Corporation, la Yardhouse agrupaba una serie de talleres alrededor de un gran espacio común. El edificio de estructura de madera revestida de paneles aislantes tenía una fachada principal cubierta de baldosas de hormigón coloreadas realizadas a mano in situ. El edificio fue desmontado cuando los Sugarhouse Studios fueron reubicados en el lugar de una nueva ocupación temporal (Sugarhouse Studios Bermondsey). La elección de los materiales, así como su puesta en obra han permitido una disminución de los costes y su futura reutilización. La Yardhouse está todavía a la espera de ser reconstruida.

A través de estas experimentaciones realizadas a partir de multitud de prácticas, aunque Assemble no profesionaliza la reutilización, tampoco cae en el exceso de estetización a ultranza del bricolaje. El colectivo solo hace uso de la reutilización cuando cumple un propósito acorde con sus valores.

#DEF – urban mining

El término urban mining se utiliza para designar el proceso de recuperación de materias primas provenientes de desechos. Principalmente se refiere a la extracción de metales presentes en los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), pero puede ser utilizado en otros sectores, como es el caso del sector de la construcción. Aunque esté mayormente asociado al reciclaje, puede también aplicarse a la reutilización. En este caso, ya no sería una busqueda de la materia prima y el urban mining se convierte en un proceso de identificación y más tarde de recuperación de elementos a reutilizar, provenientes del espacio construido y principalmente de los edificios de nuestras ciudades. El concepto reagrupa las intervenciones de inventario, de deconstrucción o de almacenaje.

Siendo una noción importante dentro del concepto de la economía circular, el urban mining permite reducir el consumo de materias primas limitando las emisiones ligadas a su extracción, así como la cantidad de residuos que producimos. Asimismo, pone en evidencia el papel que juegan las ciudades como fuente de materiales de reutilización de proximidad (circuito corto).

En una lógica de analogía minera, se utiliza el término yacimiento para designar los elementos potencialmente reutilizables, identificados por ciertas características propias y reagrupadas en uno o varios lugares. Siguiendo una lógica ligeramente diferente, se habla también de un banco de materiales. En este caso, los materiales no son percibidos como elementos a recuperar y valorizar, sino como parte de un proceso de construcción que integra la reutilización, caracterizándolos e identificándolos claramente desde la concepción. Eso ocurre, por ejemplo, cuando el sistema constructivo de los edificios integra una futura deconstrucción.

K 118

Otro proyecto del que se han hecho cargo los arquitectos suizos de Baubüro in situ, es la transformación en talleres y espacios de trabajo de una antigua fábrica, el Kopfbau 118 en la Lagerplatzareal en Winterthur, proyecto en proceso de realización, en el que se han añadido tres pisos a la estructura existente. Los talleres, accesibles en ascensor o a partir de una escalera exterior, se distribuyen en las diferentes plantas alrededor de una cocina común y están compuestos de sanitarios y de galerías. Como en el caso de la Lysbüchelareal, los arquitectos han aplicado el principio del urban mining (minería urbana) para poder realizar esta extensión con materiales reutilizados, sin que esto afecte al presupuesto del proyecto. Estos materiales representan el 58% del volumen en m³ del conjunto de los materiales potencialmente reutilizables en el proyecto. Esta práctica, en comparación al uso de materiales nuevos, ha contribuido a la disminución del 55% de las emisiones de gas invernadero, 500 t de equivalente de CO2!

La búsqueda de materiales en diferentes obras a través de Suiza o siguiendo de cerca la concesión de permisos de demolición, ha sido una autentica “caza del tesoro” que ha concluido con el almacenaje de los elementos descubiertos. Estos fueron medidos e inventariados con la ayuda de un número de identificación y de un “pasaporte de almacenaje” que reagrupaba las informaciones permitiendo su futura integración en el proyecto. Este trabajo de documentación se acompaña de tramites a menudo costosos con el objetivo de satisfacer las normas en vigor, como en el caso del añadido de vidrio de doble acristalamiento a las ventanas de reutilización. La flexibilidad de las autoridades competentes ha facilitado la obtención del permiso de construcción cuando las características de algunos elementos, como el color de las futuras fachadas, aún no se conocía.

La pieza maestra de estos elementos de reutilización, la estructura de acero de las nuevas plantas proviene del antiguo centro de distribución de la Lysbücherareal en Basilea. Su forma rectangular no correspondía al edificio trapezoidal existente, problema que fue resuelto mediante un voladizo. La estructura de acero ha sido recubierta de hormigón para adaptarse a la normativa vigente contra incendios. Sin embargo, las conexiones entre los diferentes elementos metálicos han sido recubiertas de mortero para facilitar su futuro desmontaje y una posible reutilización. En el proyecto se ha recurrido a otras prácticas sostenibles complementarias a la reutilización: el reciclaje, por ejemplo, en los muros de hormigón reciclado adaptados a la normativa sísmica, o las técnicas tradicionales de utilización de materiales naturales. Aunque la envolvente exterior del edificio está en mayor parte constituida de ventanas y de chapas metálicas de reutilización, se ha utilizado una estructura secundaria de madera aislada con paja y recubierta de tierra para enmarcar las ventanas.

El Proyecto de Baubüro in situ ha permitido la colaboración con una veintena de estudiantes de la Fachhochschule de Zúrich (ZHAW), una Universidad de Ciencias Aplicadas situada en Winterthur. Los alumnos tenían que imaginar un proyecto para el futuro K 118 con una serie de materiales de reutilización y además participaron en el proceso de urban mining. Su trabajo, así como el de Baubüro in situ, ha contribuido a la exposición “Transform” en 2018 en el Museo Suizo de Arquitectura en Basilea (S AM), presentado bajo el título “Bauteilrecycling” en el departamento de arquitectura de la ZHAW en 2019. La exposición destaca el proceso de urban mining llevado a cabo por los arquitectos, exponiendo una serie de materiales de reutilización, así como un modelo a escala de la futura fachada del edificio.

A continuación, una lista de los materiales de reutilización utilizados en el proyecto:

  • Una estructura metálica de acero de varias plantas proveniente de un antiguo centro de distribución de Basilea de unos quince años de antigüedad;
  • Persianas, lucernas y ventanas (Winterthur y Zúrich);
  • Chapas rojas metálicas trapezoidales de aluminio utilizadas en la fachada y provenientes de una antigua imprenta (Winterthur);
  • Una escalera exterior de acero proveniente de un antiguo inmueble de oficinas (Zúrich) y barandillas de escalera;
  • Baldosas de pavimento de granito provenientes de un edificio de oficinas (Zúrich) utilizadas en las galerías;
  • Diversas puertas, de las cuales una puerta masiva de vidrio y aluminio (Zúrich) utilizada en la entrada principal;
  • Suelos de madera (Winterthur) y tablas de madera masiva, cepilladas y utilizadas como tabiques;
  • Una instalación fotovoltaica de unos diez años de antigüedad;
  • Radiadores;
  • Ladrillos y bloques de diferentes dimensiones;
  • Instalaciones y elementos sanitarios;
  • Armarios.

Este texto se basa sobre todo en dos artículos publicados en alemán, en los periódicos Der Landbote en mayo de 2020 y Baublatt en julio de 2020, y disponibles en la página de Baubüro in situ así como en un artículo publicado en la revista suiza Tracés, disponible en el espacio numérico para la cultura de la construcción llamado espazium.ch

Sala Beckett

En Barcelona, el estudio de arquitectura Flores & Prats Arquitectes, es el autor de la rehabilitación de la antigua sede de la Cooperativa de Consumo Pau i Justicia, transformada en la nueva Sala Beckett (Fundació Sala Beckett / Obrador Internacional de Dramatúrgia). La cooperativa, inaugurada en 1924 y abandonada en los años noventa, contaba con una escuela, una tienda, un bar y un teatro que funcionaban de manera independiente. El nuevo programa, que cuenta con una escuela teatral, espacios de representación y un bar, busca la interacción entre los diferentes usos, mediante un vestíbulo con nuevas entradas de luz que conecta los diferentes niveles y donde se cruzan alumnos, profesorado, artistas, público y vecinos del barrio.

Los arquitectos describen la primera visita al edificio como un viaje al pasado. Realizaron un exhaustivo inventario, más de cien planos con dibujos a diferentes escalas, de los restos de la cooperativa que permanecían en el lugar como las carpinterías, los revestimientos de suelo y los rosetones de techo. Estos dibujos permitieron visibilizar cada elemento, destacando los detalles, el estado y el tamaño de cada uno, dando valor a la herencia recibida. Decidieron mantener los amplios espacios existentes del edificio con su estructura en la medida de lo posible y los elementos más pequeños inventariados previamente. De esta manera conviven el pasado de la antigua Cooperativa, las huellas del abandono y las adaptaciones necesarias para el nuevo programa de usos.

Los elementos inventariados fueron reutilizados in situ, en su función precedente, aunque en la mayoría de los casos en otra parte del edificio, debido a la necesidad de adaptarlo a la normativa actual, a las modificaciones estructurales y a la nueva implantación del programa, convirtiendo el trabajo de los arquitectos en un collage. Algunos elementos estructurales, los acabados nuevos y parte del mobiliario fueron incorporados a los elementos y espacios existentes.

En el apartado de las carpinterías se reutilizaron un 90% de las puertas y ventanas, la mayoría de ellas siendo adaptadas o reparadas. Tuvieron que modificar la altura de algunas puertas debido al recrecimiento del nivel del suelo para reforzarlo, y algunas ventanas recibieron un doble acristalamiento. Las modificaciones y reparaciones se llevaron a cabo in situ evitando así el transporte. Además, se reutilizaron una escalera y varias barandillas también adaptadas para su recolocación.

En origen, cada espacio de la antigua cooperativa tenía un revestimiento de suelo con un tipo de baldosa hidráulica diferente. Debido a la necesidad de utilizar revestimientos más acordes con los espacios de ensayo e interpretación, el revestimiento de baldosa fue reubicado en otras zonas del edificio creando nuevas combinaciones. A la hora de desmontar las baldosas, se perdió un 20%, cantidad que se tomó en cuenta en el momento de diseñar la nueva implantación.

Además, se salvaron tres rosetones del techo del antiguo teatro, que se utilizaron como elementos decorativos murales. Los rosetones existentes en otras partes del edificio fueron conservados en su ubicación precedente utilizándolos como bocas de salida del sistema de climatización.

Antes de empezar las obras, el equipo de la Sala Beckett realizó una ocupación efímera de la primera planta del edificio. Siguiendo la misma lógica del proyecto, se realizó un inventario del mobiliario de la antigua sede con el fin de reutilizarlo en la cooperativa. Esta ocupación temporal y transitoria puso a prueba el nuevo programa de usos y su incorporación al edificio, a la vez que permitió la adopción por parte del equipo, de los alumnos y del público, del edificio y de los elementos que iban a ser reutilizados. Posteriormente se llevó a cabo un proyecto cultural y teatral para recordar la memoria del edificio convirtiéndolo en escenario. La actuación teatral recorrió así el espacio y el tiempo tal y como lo hizo la arquitectura a través de los inventarios y de la reutilización. 

A continuación, encontrarán la lista no exhaustiva de algunos elementos que fueron reutilizados (fuente Flores & Prats y Opalis):     

  • 200 m² de acabados murales y de suelo, desmontados, limpiados y recolocados in situ;
  • 44 puertas de madera, limpiadas y adaptadas in situ;
  • 35 perfiles de ventanas de madera, limpiados y adaptados in situ;
  • 1 escalera;
  • varias barandillas;
  • 3 rosetones reutilizados como elementos decorativos murales.

Este artículo se basa en parte en el libro Sala Beckett – Centro Internacional de Dramaturgia y en la serie documental Escala 1:5.

ELYS, Lysbüchelareal Basel

La zona urbana de Lysbüschel, en el cantón de Bâle-Ville en Suiza, que hasta hace poco fue una zona de producción y distribución de una cadena de supermercados, está en proceso de transformación mediante la operación urbanística VoltaNord con el objetivo de traer otras funciones como la residencial. En el corazón de este nuevo barrio se encuentra el centro de la cultura y de la artesanía ELYS cuya apertura está prevista para el otoño del 2020. El edificio construido en 1982 era una panadería industrial y un centro de distribución. Al frente de esta reconversión se encuentra el estudio de arquitectura suizo Baubüro in situ, muy activo en la rehabilitación y la reutilización.

La elección de la reutilización y de la utilización de materiales locales ha sido fruto de un trabajo intenso de investigación, de colecta, de deconstrucción y de almacenaje, así como, de una concepción diferente donde el diseño está condicionado al tipo de materiales descubiertos. La colaboración estrecha entre las autoridades y el promotor, los diferentes equipos técnicos y los usuarios ha sido necesaria para el desarrollo del proyecto. Por razones urbanísticas, el edificio ha tenido que ser acortado por el lado Este, dejando un vacío que ha sido rellenado con una fachada nueva. Con el objetivo de aportar luz natural se han creado un atrio además de dos extensiones en la cubierta. La nueva fachada del Este y la del atrio son las principales intervenciones sobre el edificio existente y deja espacio a los materiales de reutilización o de excedente de stock.

Para la realización del alrededor de 1000m2 de fachada nueva se ha optado por la utilización de módulos prefabricados de madera. Para ello, la madera de reutilización recogida en la zona (40%) y la originaria de los bosques suizos (60%), ha sido transformada en vigas laminadas encoladas respondiendo a las exigencias técnicas para la construcción de madera. Estas vigas se han sido utilizado para constituir los cuadros compartimentados de los módulos de fachada que pueden llegar a tener 9m de alto. La flexibilidad que ofrece este modo de construcción ha permitido integrar las ventanas de componentes, aspecto y dimensiones muy diferentes, provenientes de excedentes de stock de fabricantes contactados en un radio de 100km alrededor del lugar proyecto. Con el transporte y el almacenaje incluido, el precio medio de estas ventanas ha sido de 290 francos suizo (alrededor de 270 euros), bastante más bajo que su precio nuevo. Sin embargo, los fabricantes no ofrecían ninguna garantía, por lo que el dinero ahorrado ha sido invertido en la creación de un fondo de reparación. Después de la instalación de las ventanas, los diferentes compartimentos de los módulos de madera han sido rellenados de fibras y de pedazos de lana de roca de reutilización. La envoltura exterior del edificio está constituida en parte de chapas metálicas trapezoidales grises para la extensión de la cubierta o verde para los módulos de la fachada provenientes del edificio de origen.

A continuación, una lista de los materiales reutilizados en el proyecto:

  • 2000 m² de chapa metálica trapezoidal utilizada para el revestimiento exterior del edificio, de los cuales 1500 m² han sido recuperados en el mismo edificio y en un edificio próximo;
  • 200 ventanas provenientes del excedente de stock de 12 fabricantes de los alrededores;
  • 150m³ de madera proveniente de la estructura de una fábrica, transformada en vigas laminadas encoladas;
  • 150 m³ de aislante de lana de roca;
  • Rejillas metálicas procedentes de una antigua instalación de calefacción central; utilizada como barandilla para algunas ventanas;
  • Tuberías provenientes de una antigua instalación de aspersores (sprinklers), transformadas en soporte para los bancos exteriores;
  • Baldosas de hormigón procedentes de la antigua cubierta plana.

Este texto está basado en la contribución de Baubüro in situ en el libro “Umbaukultur” cuya versión en inglés está disponible en su página web así como en un artículo publicado en la revista suiza Tracés, disponible en el espacio digital de la construcción espazium.ch.

Guerre aux démolisseurs

Interior view of the Saint-Landry church, demolished in 1829 – unknown author – Musée Carnavalet, Histoire de Paris (Public domain)

Al escritor francés Victor Hugo se le conoce también por ser uno de los grandes defensores del patrimonio y la arquitectura medieval en el siglo XIX. El ejemplo más conocido es el de la defensa de las catedrales góticas y la de Notre-Dame de Paris en particular. En su Note sur la destruction des monuments en France (1825) así como en Guerre aux démolisseurs (1832), el autor se revela contra los «innobles especuladores» responsables de estas destrucciones, bajo el pretexto de que la belleza de un edificio pertenece a todo el mundo, y reclama una ley que proteja el patrimonio.

En esos dos textos, además de presentar una importante lista de destrucciones, entre ellas la de la iglesia Saint Landry, se hace mención en numerosas ocasiones y de manera poco aduladora, de la venta y de la reutilización de materiales resultantes de estas demoliciones. Víctor Hugo constata que «es en estas magnificas ruinas donde el tallador de piedras elige los materiales», y se ofusca con el comportamiento del propietario «que solo ve una cantera de piedras y no un monumento» o con aquel «que vendería el Parthenon por el precio de la piedra». El albañil sale mejor parado, ya que, habiendo participado en la demolición parcial de una iglesia, reutiliza algunos elementos para poder construirse una admirable casita.

Aunque el contexto de la reutilización de materiales, en relación con la protección de los edificios históricos, es en este caso muy específico, pone en evidencia las dificultades y las contradicciones que son necesarias abordar. ¿Como fomentar la reutilización de una manera respetuosa, tanto de los elementos a reutilizar como los propios edificios? ¿Cómo evitar la especulación en la reutilización y prevenir que un edificio solo sea destruido para reutilizar determinados elementos? ¿Cómo evitar que la reutilización sea el pretexto o excusa para una demolición?

Una versión en francés de “Guerre aux démolisseurs” está disponible en la página wikisource.

Déconstruction d’une cheminée d’usine

Fábrica y su chimenea (imagen ilustrativa) – Aubervilliers hacia 1900, France (Public Domain)

El periódico semanal francés « La Nature », revista de las ciencias y de sus aplicaciones en las artes y la industria, publicaba en 1884 la crónica de la deconstrucción de una chimenea de fábrica con el fin de la reutilizar los materiales.

«demoler una chimenea de fabrica en tales condiciones, que los materiales provenientes puedan ser utilizados de nuevo y todo ello a pesar de la presencia de construcciones cercanas haciendo las inmediaciones inasequibles, así es el problema que resolvieron MM. R. M. y J. Bancroft (…) » (extracto de la revista traducido por Adokin)

La continuación de la crónica, disponible en francés en el Cnum, Conservatorio numérico de Artes y Oficios, p. 382, describe el procedimiento técnico puesto en marcha para poder bajar los ladrillos desde el interior de la chimenea, amortizando la caída mediante un doble sistema de corredor vertical, permitiendo una cierta compresión del aire, y de una caja con una puerta elástica. El desmantelamiento cuidadoso fue la clave para poder conservar los edificios adyacentes y recuperar los materiales de reutilización en buen estado.