El pabellón español de la última Bienal de Arquitectura de Venecia (mayo a noviembre de 2025) tenía como nombre Internalities. Pensado por los comisarios del pabellón, Roi Salgueiro y Manuel Bouzas, este neologismo fue acuñado en reacción a lo que implica el término externalities, externalidades, que agrupa lo que consideramos como externo a la construcción misma, como son los desechos producidos o el CO2 emitido, y también, el desplazamiento de la mano de obra. El pabellón, donde se exponían varios proyectos ejemplares, fue, por lo tanto, una reflexión sobre los caminos a seguir para que cada flujo se integre en un ciclo continuo y ya no se externalice, gracias, particularmente al uso de los recursos locales, regenerativos y de baja huella de carbono. La descarbonización – un objetivo cuantificable, más concreto que el de la sostenibilidad – seguía siendo el propósito principal, durante las diferentes fases del proceso de construcción, desde la extracción hasta la deconstrucción, pasando por la fabricación, la distribución y la instalación. Para lograrla, se seleccionaron cinco ejes de investigación, que se presentaron en las salas adyacentes: los materiales naturales y regenerativos, la energía y la transición energética, las inteligencias constructivas de los oficios locales, la reducción de los residuos y de las emisiones durante un ciclo completo del carbono.
Si bien esta reflexión en su conjunto está en línea con las lógicas de reutilización, es el cuarto eje, el de los residuos, que nos da más argumentos en nuestro favor, fruto de una investigación llevada a cabo por Lucas Muñoz y Joan Vellvé, acompañados por la fotógrafa Ana Amado. Contrario a la aceptación habitual de una lógica de demolición y producción de residuos, compensado como mucho, por procesos de reciclaje industrial poco descarbonizados, los dos autores consideraban un doble escenario de recuperación de residuos existentes y de reducción de residuos futuros. En cuanto a la recuperación, los autores estaban interesados en los numerosos edificios de mediados del siglo pasado, del desarrollismo español, y constituidos por abundantes materiales industrializados. Estos edificios se acercan actualmente al final de su vida útil. Escogieron el área metropolitana de Madrid como objeto de estudio y su territorio adquirió por lo tanto un alto potencial para la minería urbana. Allí, la deconstrucción debería primar sobre la demolición, con el fin de “recoger materiales para su reutilización, remanufactura y transformación”*. Sobre los residuos futuros, como lo escriben los autores, “los edificios deben ser diseñados para su desmontaje, con sus componentes conectados de forma reversible en configuraciones temporales”*.
Según una lógica similar a la de Lucas Muñoz et Joan Vellvé, os hablábamos, por ejemplo aquí, de energía gris o incorporada, y de carbono gris, que también podría denominarse carbono “embebido”. Citemos una vez más el texto de presentación:
“el carbono emitido al aire durante la producción (algo hasta ahora a menudo considerado externo) se describe como carbono ‘embebido’ (una internalidad). De manera similar, las horas de trabajo, la destreza artesanal o los eventos históricos se explican como elementos ‘embebidos’ en los productos de construcción existentes. La única manera de honrar y cuidar estas internalidades materiales es celebrando su uso, reutilización y transformación continua, y, en consecuencia, previniendo la generación de residuos y la necesidad de nueva producción.”*
Los autores también reafirman las numerosas posibilidades que nos ofrecen los “materiales llenos de internalidades que exceden lo cuantitativo, económico y ecológico, para integrar también valores cualitativos de tipo histórico, social y estético”.* Para ellos, la arquitectura no extractiva en cuestión, basada en parte en la reutilización, abre el camino a un renacimiento creativo de nuestra relación con el entorno construido. Además, piden una profunda actualización de nuestra gestión de los RCD desde el punto de vista legal, considerando incentivos o sanciones económicas, y recalcando que “el dominio que ejerce la economía de los procesos extractivos sobre la cultura de proyecto, hace que la efectividad de sus cadenas de producción bloquee la idea de siquiera considerar los materiales pre-existentes en obra como un valor”.*
Entre los diversos proyectos presentados dentro del pabellón, os hablamos de la Loggia Baseliana de los arquitectos de isla, tanto como de las viviendas sociales de HArquitectes, Habitatges socials 2104. La reutilización se encontraba también en el centro del trabajo presentado por el pabellón danés, bajo el nombre Build of Site, y cuyo comisario fue Søren Pihlmann. Se trataba de una obra en progreso, donde el edificio se transformaba mediante la reutilización o el reciclaje de sus propios recursos materiales. En este trabajo in situ, la materia en sí, así como el proceso, se convierten en el centro de atención, y en demostrador del potencial económico, medioambiental y estético de dichas prácticas. Además, cabe señalar que estas temáticas ya fueron abordadas varias veces durante otras ediciones de la bienal, como os comentábamos aquí. De hecho, la plataforma colaborativa Rebiennale había sido creadoaen 2008 para dar respuesta a la enorme cantidad de desechos producidos por la bienal misma, mediante el desmontaje, la reutilización y la autoconstrucción.
2008 y la crisis económica marca un punto de inflexión para numerosos arquitectos que presentan su trabajo dentro del pabellón español. Varios de ellos lo presentaron también, y no es casualidad, en otra exposición colectiva, dedicada a la nueva generación de arquitectos catalanes y baleares: Els nous realistes (los nuevos realistas), presentada en el Dhub de Barcelona en 2023, y cuyos comisarios fueron Carme Ribas y Joan Roig. La crisis económica y las preocupaciones medioambientales llevaron a esta nueva generación a replantearse su trabajo. Apostó por materiales tradicionales y cercanos, tanto como por la deconstrucción, la recuperación y la transformación de los residuos en nuevos recursos (ver este artículo publicado en La Vanguardia sobre este tema). Desde 2008 hasta 2025, madurando y fortaleciendo un pensamiento que se convirtió en el hilo conductor de su trabajo, y ojalá, ¡en el de otros muchos arquitectos!
*Este artículo se sirve en buena medida de los diferentes textos de presentación del pabellón español de 2025, y en particular de los relacionados con el trabajo de Roi Salgueiro y Manuel Bouzas, tanto como de Lucas Muñoz y Joan Vellvé (en cuanto al eje sobre residuos). Las citas están tomadas de los textos sobre residuos (cuya versión en inglés está disponible en la página web del pabellón).
El libro Los nuevos realistas. Arquitectura catalana y balear desde la crisis del 2008 publicado en 2025 por el Ajuntament de Barcelona, el Institut de Cultura de Barcelona y el Disseny Hub de Barcelona, y cuyos autores son Carme Ribas y Joan Roig, da seguimiento a la exposición del mismo nombre.




































